viernes, 9 de diciembre de 2011

Reseña: Senderos de Mar Carrión


SENDEROS – Mar Carrión
La vida de Erin Mathews no es nada fácil. Tiene un padre tirano y egocéntrico que jamás les demostró ni a ella ni a su hermana una pizca de cariño y un trabajo que si bien no odia tampoco es que sea el trabajo con el que siempre ha soñado. Su única afición es la única vía de escape.
El piloto Jesse James Gardner lo ha perdido todo, incluida la licencia que es medio de subsistencia. El responsable, Wayne Mathews, el padre de Erin. Por ello, cuando esta se presenta en la puerta de su casa ofreciéndole dinero por ayudarla en un absurdo, no puede sino aprovechar la ocasión de indagar cuánto sabe ella de la razón de su despido, de su juicio (pendiente de apelación) y de la pérdida de su licencia.
Desde luego lo que ninguno de los dos espera es que sus senderos, que creían paralelos, hayan girado noventa grados y se hayan cruzado. ¿Qué es lo que está surgiendo entre ellos aparte de la admiración por la integridad del otro? Juntos descubrirán que la vida, a veces, te muestra senderos que jamás pensaste que recorrerías.

Los caminos de Erin y Jesse se cruzan de forma fortuita en un parque. Aunque trabajaban para la misma empresa, nunca habían tenido gran relación por lo diferente de sus funciones. Y es a raíz de su encuentro, cuando sus vidas parecen enlazarse de forma irremediable.
Cuando Jesse ve a Erin, no puede sino mostrarse hostil y desagradable con ella. Considera que es tan culpable como su padre de que su vida se haya ido al carajo, por lo que su presencia le resulta intolerable. Erin no le da excesiva importancia, hasta que días después descubre que Jesse puede servirle de gran ayuda. En su trabajo secreto como investigadora de fenómenos paranormales, la leyenda de los amantes de la luna llena resulta de lo más atrayente, pero es conocedora de la reticencia de la gente a hablar de estos temas. Por ello, se arma de valor y se planta ante la casa de Jesse. Le pide que la ayude con la investigación de la leyenda que transcurre en Beaufort, su localidad natal, y ella a cambio le dará una sustanciosa cantidad de dinero. Jesse prácticamente le da con la puerta en las narices, pero a causa de una jugarreta de su mejor amigo, y sus deseos de descubrir más cosas sobre los negocios del padre de Erin, acaba por proponerle un trato: deberá acompañarle durante un fin de semana a Beaufort, haciéndose pasar por su novia. A cambio, él le allanará el camino con los vecinos.
Y ahí comienza un viaje para los dos que les cambiará la vida para siempre. Las cosas no salieron como esperaba ninguno de los dos, y descubrieron en el otro, cosas que no creyeron posibles.
Jesse, dolido y cauteloso a causa de una relación fallida, es un tipo duro y con las ideas muy claras, que difícilmente deja entrever sus sentimientos. Erin, por el contrario, es espontánea y cariñosa. No puede ocultar lo que siente y piensa, pues es muy fácil adivinarlo tan solo con mirarla.
Desde la primera página hasta la última, la autora consigue mantener el interés de forma increíble. Apenas he podido despegarme del libro, deseando conocer cómo continuaba la historia.
Las descripciones detalladas que realiza página tras página, lejos de parecer aburridas, completan la historia de forma muy interesante. Uno se pregunta cómo es posible que describa esos lugares con tanta precisión y realismo si nunca ha estado allí.
Por otro lado los personajes están muy bien construidos, desde los principales, hasta los secundarios, y se muestran coherentes con su personalidad.
Me han encantado Erin y su hermana, y sobre todo la complicidad entre ambas. Y Jesse, bueno…es un hombre por el que cualquiera babearía.
Senderos me ha entretenido, divertido y emocionado a partes iguales. Sin duda es un libro que merece la pena ser leído y lo recomiendo encarecidamente a las amantes de la novela romántica actual.
Valoración: Muy bueno

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